>Las frases de "Últimas notas de Thomas F. para la humanidad", de Kjell Askildsen.

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– Cada hora que pasa el mundo se libra de miles de tontos. Piénsalo. ¿Te has parado alguna vez a pensar en la cantidad de estupidez almacenada que desaparece en el transcurso de un día?

– Habría sido estúpido perder la vida de pura alegría, cuando me había aguantado sin ella durante tanto tiempo.

– Me senté en una mesa en medio del local, a mi alrededor había mucha gente tomando canapés y bollos, pero casi todas las mesas estaban ocupadas por una sola persona. Daba una gran impresión de soledad, y como llevaba mucho tiempo sin hablar con nadie, no me hubiera importado intercambiar unas cuantas palabras con alguien. Estuve meditando un buen rato sobre cómo hacerlo, pero cuanto más estudiaba las caras a mi alrededor, más difícil me parecía, era como si nadie tuviera mirada, desde luego el mundo se ha vuelto muy deprimente.

- Si uno dejara de albergar esperanzas, se ahorraría un montón de decepciones.

– Hay demasiadas palabras en circulación por el mundo, y el que habla mucho no puede mantener lo dicho.

- Hablaba siempre mal de la vida, pero nunca he conocido a nadie que se esforzara tanto por conservarla.

– La gente que cree en la vida eterna no es racional y nunca se sabe lo que pueden llegar a hacer.

– Debía de ser un capitalista muy pobre.

– Era un espectáculo indignante. La locura religiosa es indignante.

Ay, fue un día muy negro para la sensatez.

– El mundo está lleno de insensatez y confusión, la falta de libertad tiene profundas raíces, la esperanza de igualdad está disminuyendo, la fuerza superior es demasiado grande, eso parece. Tenemos que estar contentos con lo bien que vivimos, dice la gente, la mayoría vive peor. Y luego toman pastillas contra el insomnio. O contra la depresión, o contra la vida. ¿Cuándo llegará una nueva estirpe que entienda el significado de la palabra igualdad, una estirpe de jardineros o ingenieros forestales que talen los grandes árboles que dan sombra a todos los pequeños y que quiten los brotes bordes del árbol de la ciencia?

– Desgraciadamente, las leyes son conservadoras, de modo que los médicos alargan los dolores de un ser humano, incluso cuando saben que no hay esperanza. Eso se llama ética médica. Pero nadie se ríe. Las personas que tienen dolores, no suelen reírse.

– Desde entonces he tenido más mareos. Pero he colocado las sillas en lugares estratégicos. La habitación parece muy desordenada así. Da la impresión de que no vive nadie. Pero yo aún vivo aquí. Vivo y espero.

– Soy un hombre parco en palabras, pero, no obstante, de vez en cuando hablo conmigo mismo.

- Ya había empezado a perder la esperanza, era un sentimiento poco usual el de tener esperanza que perder.

– Yo tenía una hermana que creía en la vida eterna. ¿No le parece el colmo de la vanidad?

Gracias Kjell Askildsen.
Y gracias Thomas Sundal por regalarme este libro.

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