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© La editorial de Canadá

Me gusta que me pegues. Los Punsetes.

https://www.youtube.com/watch?t=114&v=gOwVtxgHxoQ Me gusta que me pegues, me siento importante, encuentro tus hostias fascinantes. Y no me defiendo por no molestarte, prefiero dejar que corra la sangre. Afílate los puños en…

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Lee más sobre el artículo Quotes from “Beirut I love you. A memoir”. Zena El Khalil.
©http://www.nybooks.com/books/imprints/nyrb-lit/beirut-i-love-you/

Quotes from “Beirut I love you. A memoir”. Zena El Khalil.

- New York always represents a certain type of freedom. One that does not seem to exist in the Middle East. New York is always about people being people: drinking…

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Lee más sobre el artículo El jardí de la reina, Joan Brossa.
Jaume Maymó “Joan Brossa al rodatge del film 'Màgia a Catalunya' de Manuel Cussó-Ferrer”, 1983 © http://www.macba.cat

El jardí de la reina, Joan Brossa.

Castellano debajo El jardí de la reina Aquest és el jardí de la Reina. Aquesta és la clau del jardí de la Reina. Aquesta és la cinta que sosté la…

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The House o’ the Mirror – Helen Adam poem

The House o’ the Mirror 

Upon the hill my lover stands.
A burning branch is in his hands.
He stamps impatient on the stane,
And calls and claims me for his ain.

I bolt my door. I hood my light.
I rin tae slam the shutters tight.
I tug my curtains claise and thick.
I stop the clock lest it should tick. (más…)

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La Mauvaise Réputation / La mala reputación. Georges Brassens

  La Mauvaise Réputation Au village, sans prétention, J'ai mauvaise réputation. Qu'je m'démène ou qu'je reste coi Je pass' pour un je-ne-sais-quoi! Je ne fait pourtant de tort à personne…

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Lee más sobre el artículo Longa noite de pedra. 1962. Celso Emilio Ferreiro. (Galego e castelán)
Celso Emilio Ferreiro

Longa noite de pedra. 1962. Celso Emilio Ferreiro. (Galego e castelán)

Celso Emilio Ferreiro
Celso Emilio Ferreiro

LONGA NOITE DE PEDRA (1962)

O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas,
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.

Celso Emilio Ferreiro

LARGA NOCHE DE PIEDRA (1962) (más…)

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Editorial Micromegas: Javier Castro Florez y Marisol Salanova.

 

 Editorial pequeña pero ambiciosa; así la describen sus fundadores. Los valientes emprendedores de este proyecto son Marisol Salanova, comisaria e investigadora de arte contemporáneo, y Javier Castro Florez, galerista y responsable del departamento de arte del Centro Párraga. Digo valientes porque mucha gente toma ya la edición tradicional como una especie en peligro de extinción, pero ellos consideran que la belleza y sencillez de un buen libro aún tiene mucha fuerza.

Se trata de una editorial enfocada en ensayistas jóvenes que trabajan en torno al arte contemporáneo.

Cuentan de momento con tres publicaciones: (más…)

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Las frases de Rayuela . Julio Cortázar. (Parte 2)

– Hasta el alma le huele a coñac.

El club sabía que Babs lanzada era Babs catapulta.

– Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo…

– Sólo el que espera podrá encontrar lo inesperado.

– Su amor por Traveler está hecho de cacerolas sucias, de largas vigilias, de una suave aceptación de sus fantasías nostálgicas y su gusto por los tangos y el truco.

Estos dos han tenido otro puente entre ellos. 

– Hablen de lo que hablen, en el fondo es siempre de mí, pero tampoco es eso, aunque es casi eso.

– Yo soy como el ave cisne, que canta cuando se muere. (más…)

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Las frases de Rayuela . Julio Cortázar. (Parte 1)

 – Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

– Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, y entonces primero cosas como estrellas amarillas (moviéndose en una jalea de terciopelo), luego saltos rojos del humor y de las horas, ingreso paulatino en un mundo-Maga que era la torpeza y la confusión pero también helechos con la firma de la arena Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.

–  No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo.

– Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba.

– Movimientos aparentemente inútiles de algunos insectos, de algunos niños.

–  La Maga oía hablar de inmanencia y trascendencia y abría unos ojos preciosos que le cortaban la metafísica a Gregorovius. Al final llegaba a convencerse de que había comprendido el Zen, y suspiraba fatigada. Solamente Oliveira se daba cuenta de que la Maga se asomaba a cada rato a esas grandes terrazas sin tiempo que todos ellos buscaban dialécticamente.

– A Oliveira le gustaba hacer el amor con la Maga porque nada podía ser más importante para ella y al mismo tiempo, de una manera difícilmente comprensible, estaba como por debajo de su placer, se alcanzaba en él un momento y por eso se adhería desesperadamente y lo prolongaba, era como un despertar y conocer su verdadero nombre, y después recaía en una zona siempre un poco crepuscular que encantaba a Oliveira temeroso de perfecciones, pero la Maga sufría de verdad cuando regresaba a sus recuerdos y a todo lo que oscuramente necesitaba pensar y no podía pensar, entonces había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos, y la otra, la reconciliada, crecía debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética, los ojos perdidos y las manos torcidas hacia adentro, mítica y atroz como una estatua rodando por una montaña, arrancando el tiempo con las uñas, entre hipos y un ronquido quejumbroso que duraba interminablemente.

 Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope.

– Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.

– Anda loco por esa mujer, y se lo dice así, con los diez dedos.

– Increíble cómo nos estamos empobreciendo todos.

– Más brevemente, le duele el mundo.

– …, dibujándole la música en la piel.

– …  les daba nombres y melodías como cifras para reconocerse y adentrarse y sentirse menos solos rodeados de jefes de oficina, familias y amores infinitamente amargos,… (más…)

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Chavela Vargas, inmortal.

¿Adiós? No, nunca se dice adiós. Se dice: Te amo.  Chavela Vargas

La Chamana

Chavela Vargas hizo del abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos todos y de la que se salía reconciliado con los propios errores, y dispuesto a seguir cometiéndolos, a intentarlo de nuevo.

Pedro Almodóvar

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber que hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llenaste al son
caliente de aquél danzón
Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.

Chavela Vargas

Creadora hasta el final. Cuando cumplió 92 años, me dijo que mientras viviera no dejaría de crear. La creación no termina si uno sigue vivo. Y prometió que el tiempo que le quedara de vida seguiría creando. Por eso pensé que nunca moriría. Porque siguió creando.

Cubierta con su jorongo se fue Chavela Vargas al mundo de los chamanes y los cantantes, donde seguramente le escribe una obra musical a La Llorona. El color rojo del jorongo me hizo recordar lo que me dijo a sus 90 años: “Soy Chavela Vargas, tengo 90 años y estoy viva. Viva de tanto vivir, de tanto amar, de tanto gritar que estoy viva, como la vida, como el color rojo, como los recuerdos rojos que saben a pan”.

María Cortina (Texto de EMEEQUIS)

Si los diplomáticos cantaran, no habría guerras. 

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