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Coleccionar arte: ¿un lujo para privilegiadas?

Coleccionar arte contemporáneo es una aspiración personal muy lícita y lógica para las personas amantes de lo nuevo. Tener en nuestras manos obra de artistas que definen nuestra realidad es poseer un trocito de nuestro tiempo. Yo siempre explico a quien me pregunta por estos temas, que el arte contemporáneo es filosofía visual, y que entender una obra, es comprender un “qué” y un “por qué” de nuestros días.

Coleccionar arte

El trabajo de los artistas es introducirnos un planteamiento vital, político o filosófico a través de un filtro visual y sensorial. Es fácil emocionarse con el arte contemporáneo, porque forma parte de un entramado común. Nos representa a todos. El truco está en averiguar cuál es el estilo que nos gusta y tirar del hilo.

Coleccionar arte suena a riqueza y a privilegio, ya que estamos muy habituados a escuchar en los medios de comunicación los precios astronómicos de obras de artistas de las galerías más prestigiosas. Miles, millones de euros por una pieza de arte. Muchas veces precios que resultan ofensivos para las personas trabajadoras, que son la mayor parte.

¿Es coleccionar arte algo exclusivo?

No, no lo es… pero evidentemente no se puede negar que con dinero, coleccionar es mucho más fácil, productivo, rápido y muchas veces divertido.

¿Qué faceta de la vida no es más sencilla siendo rica? Pues eso.

Lo importante, sin embargo, no es exclusivamente el cuánto cuesta. Lo primero que hay que pensar antes de plantearse crear una colección de arte es “el qué” coleccionar. Dentro de las posibilidades económicas de cada persona, hay infinitas posibilidades. Solamente hay que echarle imaginación, tiempo y ganas.

Coleccionar arte no es comprar obras porque son bonitas

Coleccionar arte no consiste en llenar nuestras paredes de cosas. Eso no te convierte en coleccionista, o por lo menos, no en un coleccionista con un propósito definido. El especialista Paco Barragán, define el coleccionismo de arte como una actividad casi profesional que define la personalidad de quien la ejerce. Las colecciones deben ser tratadas como un ente en continuo desarrollo e investigación que no solamente satisface a quien la origina, sino que poco a poco, será un bien de disfrute comunitario. Los coleccionistas aspiran a que otras personas puedan disfrutar su minucioso trabajo de investigación y adquisición.

Entonces, ¿Qué es coleccionar?

Pues un proceso. Podemos resumirlo muy escuetamente en: Investigar – Buscar – Adquirir. Entre medias, aprender y disfrutar mucho.

 Investigar

Aunque una meta maravillosa sería tener una colección de arte contemporáneo con artistas punteros cuyo precio inicial parte de los 5000 euros, quizá, deberíamos empezar con hazañas más alcanzables. ¿Qué tal si nos planteamos rebuscar entre temáticas que nos motiven y que el objetivo no sea tener mucho, sino encontrar obras con el perfil específico? Y sobre todo, que se ajuste a nuestro bolsillo. Que sí, que hay obras para todos. Que los artistas que hoy cobran doce mil o un millón no nacieron cobrando eso.

¿Te gusta tirar por tu tierra? Empezar coleccionando artistas locales, de tu ciudad o comarca, es una manera preciosa de empezar porque tienes la oportunidad de conocer a la persona que crea, hablar de la obra, crear vínculos y tener muy claro el camino que sigue.

El punto de vista geográfico es uno de los segmentos más simples y usados… hay grandes colecciones de arte español, de arte europeo, de arte latinoamericano… Pero a lo mejor al final acabamos rigiéndonos por un concepto demasiado amplio y no es tan divertido a la hora de investigar.

¿Y si le echamos imaginación? Podemos adquirir solo obra de arte que hable de política, o solamente obra que empodere a un grupo minoritario… podemos comprar obra que reflexione sobre ecología, o sobre un personaje en concreto. Puede ser por técnica, o por tendencia… hay colecciones que se centran solamente en un grupo de artistas. Hay coleccionistas que le echan humor y coleccionan obras que tienen que ver con cosas escatológicas o que reflexionen sobre el humor de cada época. El caso es tener ganas de aprender, porque una vez escoges un tema, empieza un periplo interesantísimo de lecturas, conversaciones, sinergias y sorpresas.

Buscar y adquirir

Una vez empezada la investigación sobre tu tema a coleccionar, tendrás que buscar el qué y el cuándo. Acudir a estudios de artista, hablar con personas del entorno… preguntar muchos precios y proponer tratos a los artistas. ¡El trueque también funciona! Yo considero que es aquí donde empieza lo bueno.

galería de arte Los artistas emergentes crean normalmente varios tipos de formatos para poder llegar a más público. Puede que en un principio no puedas adquirir un óleo, pero sí quizás un dibujo, o una serigrafía. Si encuentras una obra de un artista que promete y que te encanta, llevártela a casa será un placer que disfrutarás a diario. Tendrás tu primera obra y tendrás un motivo para seguir investigando.

¿Qué más da que no sea un artista de ARCO? Lo esencial es que compres porque te gusta. Porque te motiva. Nunca por invertir. El arte no es un valor seguro; da igual que cueste cincuenta que un millón.

Quien sabe, quizá un día, tu colección que empezó con una obra de 50 euros se expone en una galería o un centro de arte. Quizá te pidan una obra prestada.

Las mayores colecciones, las más famosas, son colecciones millonarias… pero no necesariamente son las más interesantes.

¿Se te ocurre alguna temática loca para empezar una colección de arte? ¡Soy toda oídos!

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